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Jan 04, 2017

Un Neurólogo explica el poder del Microbioma en sanar y proteger nuestro cerebro

Jan 04, 2017

Un Neurólogo explica el poder del Microbioma en sanar y proteger nuestro cerebro

La salud de nuestro cerebro está siendo afectada por lo que sucede en nuestro intestino; este colaboraría en determinar el riesgo de padecer desórdenes neurológicos en el futuro. Así lo explica el Dr. David Perlmuttter MD, FACN, ABIHM, renombrado Neurólogo especialista en Medicina Funcional y autor de numerosos libros como el bestseller Nº del New York Times, Grain Brain.

La idea de que la alimentación es una de las variables más importantes en la salud no es nueva. Pero las investigaciones han avanzado mucho en mejorar nuestra comprensión de la conexión entre lo que comemos y cómo afecta nuestro microbioma y nuestro cerebro. Podemos cambiar el estado del microbioma y el de nuestra salud a través de cambios en nuestra alimentación, abriendo la puerta hacia un mejoramiento de nuestra salud y particularmente, hacia una mejoría en el funcionamiento de nuestro cerebro.

Nuestro microbioma participa en una amplia variedad de sistemas orgánicos, incluyendo la inmunidad, detoxificación, inflamación, producción de neurotransmisores y vitaminas, absorción de nutrientes, sensación de saciedad, utilización de carbohidratos y grasas. Si estos procesos no funcionan de forma óptima, pueden promover desórdenes tales como alergias, asma, ADHD, cáncer, diabetes tipo 2 o demencia, así como también afectar nuestro humor, libido, nuestra percepción del mundo y la claridad de nuestros pensamientos. Un microbioma disfuncional puede estar en la raíz de los dolores de cabeza, ansiedad, dificultad de concentración o incluso una visión negativa de la vida. La conexión de nuestro cerebro y nuestro microbioma es tan importante que en el 2014 el National Institute for Mental Health gastó más de un millón de dólares en un programa de investigación para estudiar esta relación.

En su trabajo como neurólogo, el Dr. David Perlmutter descubrió que ningún órgano es tan sensible a cambios en el microbioma como el sistema nervioso central, y pudo observar dramáticos cambios en desórdenes cerebrales con cambios muy específicos en la alimentación.


Conoce al segundo cerebro

Los científicos están comprendiendo que la íntima relación entre el intestino y el cerebro es bidireccional . Así como el cerebro puede mandar mariposas al estómago, cuando estamos nerviosos o ansiosos, el tracto gastrointestinal puede enviarle al cerebro señales de calma o alarma. El nervio vago , el mas largo de los nervios craneales, es el principal canal entre millones de células nerviosas en nuestro sistema nervioso entérico y el SNC (cerebro y espinal dorsal) . Este nervio dirige procesos involuntarios como el ritmo cardiaco y la digestión. Al mismo tiempo las bacterias en nuestro intestino afectan la función de las células del nervio vago . Y algunas de las células nerviosas del tracto gastrointestinal y bacterias, segregan neurotransmisores que hablan al cerebro en su propio lenguaje. Las neuronas en el tracto GI son tan numerosas que muchos autores las llaman el segundo cerebro. Este no solo regula la función muscular, células inmunológicas , hormonas, sino que también producen entre el 80 y 90% de la serotonina (el neurotransmisor del bienestar).

Significa que el segundo cerebro produce mas serotonina que nuestro cerebro. Muchos psiquiatras y neurólogos se están dando cuenta de la importancia de la alimentación y de ciertos nutrientes en la génesis y mantenimiento de muchos desórdenes. Hay otros neurotransmisores creados en el GI críticos para el sistema nervioso como el GABA, producido por bacterias intestinales, que calma la actividad nerviosa al inhibir ciertas transmisiones y normalizar ondas cerebrales, colaborando a que el sistema nervioso vuelva a un nivel mas calmo luego de excitarse por el estrés. El glutamato es otro neurotransmisor producido por bacterias en el GI, que interviene en los proceso cognitivos, aprendizaje y memoria. La ansiedad, problemas comportamentales, Alzheimer y depresión están relacionados en algunos casos a desajustes en los niveles de GABA y Glutamato.


Intestino permeable, cerebro permeable

Escuchamos hablar ya de los problemas que acarrea la excesiva permeabilidad intestinal, cuando la membrana protectora del intestino queda comprometida. Esta es una respuesta a una variedad de factores que incluyen bacterias patógenas, algunas medicaciones, estrés, toxinas medioambientales, hiperglicemia y alimentos irritantes de la mucosa intestinal como el gluten. Una vez que la barrera intestinal está comprometida, quedamos susceptibles a una inflamación que puede terminar siendo sistémica. Ahora el problema del intestino permeable es aún más grave a la luz de los nuevos descubrimientos científicos que demuestran que la pérdida de permeabilidad intestinal puede conducir a un “cerebro permeable”. Creíamos que el cerebro estaba protegido de lo que sucedía en el resto del cuerpo, que lo protegía un “portal” fortificado, impenetrable , que no permitía que las cosas malas llegaran al cerebro. Sin embargo ahora es claro que muchas sustancias amenazan la integridad de esta pared: la barrera hematoencefálica. Una vez que esta barrera está comprometida, muchas moléculas pueden atravesarla, como proteínas, virus y bacterias.

De manera que cuando nuestra barrera intestinal queda comprometida, nuestra barrera hematoencefálica también lo hace. A partir de ese momento , dado el incremento en la inflamación - quedamos susceptibles para el desarrollo de un espectro de desórdenes de salud tales como artritis, eczema, alergias, e incluso autismo, Alzheimer y Parkinson. Los dos mecanismos clave que llevan a la degeneración del cerebro son la inflamación crónica y la acción de los radicales libres que son bioproductos de la inflamación que causan que el cuerpo se “arrumbre”.

Esta información es muy poderosa, ya que habla de la conexión intestino-cerebro y el impacto de la inflamación, la permeabilidad intestinal y la importancia crítica de un intestino saludable para mantener un cerebro sano.


Fuente: ExperienceLife.com

El Dr. David Perlmuttter MD, FACN, ABIHM, es Board Certified Neurologist, fellow of the American College of Nutrition, Associate Professor at University of Miami´s Miller School of Medicine. Autor de numerosos libros como el Nº 1 New york Times bestseller Grain Brain.

La salud de nuestro cerebro está siendo afectada por lo que sucede en nuestro intestino; este colaboraría en determinar el riesgo de padecer desórdenes neurológicos en el futuro. Así lo explica el Dr. David Perlmuttter MD, FACN, ABIHM, renombrado Neurólogo especialista en Medicina Funcional y autor de numerosos libros como el bestseller Nº del New York Times, Grain Brain.

La idea de que la alimentación es una de las variables más importantes en la salud no es nueva. Pero las investigaciones han avanzado mucho en mejorar nuestra comprensión de la conexión entre lo que comemos y cómo afecta nuestro microbioma y nuestro cerebro. Podemos cambiar el estado del microbioma y el de nuestra salud a través de cambios en nuestra alimentación, abriendo la puerta hacia un mejoramiento de nuestra salud y particularmente, hacia una mejoría en el funcionamiento de nuestro cerebro.

Nuestro microbioma participa en una amplia variedad de sistemas orgánicos, incluyendo la inmunidad, detoxificación, inflamación, producción de neurotransmisores y vitaminas, absorción de nutrientes, sensación de saciedad, utilización de carbohidratos y grasas. Si estos procesos no funcionan de forma óptima, pueden promover desórdenes tales como alergias, asma, ADHD, cáncer, diabetes tipo 2 o demencia, así como también afectar nuestro humor, libido, nuestra percepción del mundo y la claridad de nuestros pensamientos. Un microbioma disfuncional puede estar en la raíz de los dolores de cabeza, ansiedad, dificultad de concentración o incluso una visión negativa de la vida. La conexión de nuestro cerebro y nuestro microbioma es tan importante que en el 2014 el National Institute for Mental Health gastó más de un millón de dólares en un programa de investigación para estudiar esta relación.

En su trabajo como neurólogo, el Dr. David Perlmutter descubrió que ningún órgano es tan sensible a cambios en el microbioma como el sistema nervioso central, y pudo observar dramáticos cambios en desórdenes cerebrales con cambios muy específicos en la alimentación.


Conoce al segundo cerebro

Los científicos están comprendiendo que la íntima relación entre el intestino y el cerebro es bidireccional . Así como el cerebro puede mandar mariposas al estómago, cuando estamos nerviosos o ansiosos, el tracto gastrointestinal puede enviarle al cerebro señales de calma o alarma. El nervio vago , el mas largo de los nervios craneales, es el principal canal entre millones de células nerviosas en nuestro sistema nervioso entérico y el SNC (cerebro y espinal dorsal) . Este nervio dirige procesos involuntarios como el ritmo cardiaco y la digestión. Al mismo tiempo las bacterias en nuestro intestino afectan la función de las células del nervio vago . Y algunas de las células nerviosas del tracto gastrointestinal y bacterias, segregan neurotransmisores que hablan al cerebro en su propio lenguaje. Las neuronas en el tracto GI son tan numerosas que muchos autores las llaman el segundo cerebro. Este no solo regula la función muscular, células inmunológicas , hormonas, sino que también producen entre el 80 y 90% de la serotonina (el neurotransmisor del bienestar).

Significa que el segundo cerebro produce mas serotonina que nuestro cerebro. Muchos psiquiatras y neurólogos se están dando cuenta de la importancia de la alimentación y de ciertos nutrientes en la génesis y mantenimiento de muchos desórdenes. Hay otros neurotransmisores creados en el GI críticos para el sistema nervioso como el GABA, producido por bacterias intestinales, que calma la actividad nerviosa al inhibir ciertas transmisiones y normalizar ondas cerebrales, colaborando a que el sistema nervioso vuelva a un nivel mas calmo luego de excitarse por el estrés. El glutamato es otro neurotransmisor producido por bacterias en el GI, que interviene en los proceso cognitivos, aprendizaje y memoria. La ansiedad, problemas comportamentales, Alzheimer y depresión están relacionados en algunos casos a desajustes en los niveles de GABA y Glutamato.


Intestino permeable, cerebro permeable

Escuchamos hablar ya de los problemas que acarrea la excesiva permeabilidad intestinal, cuando la membrana protectora del intestino queda comprometida. Esta es una respuesta a una variedad de factores que incluyen bacterias patógenas, algunas medicaciones, estrés, toxinas medioambientales, hiperglicemia y alimentos irritantes de la mucosa intestinal como el gluten. Una vez que la barrera intestinal está comprometida, quedamos susceptibles a una inflamación que puede terminar siendo sistémica. Ahora el problema del intestino permeable es aún más grave a la luz de los nuevos descubrimientos científicos que demuestran que la pérdida de permeabilidad intestinal puede conducir a un “cerebro permeable”. Creíamos que el cerebro estaba protegido de lo que sucedía en el resto del cuerpo, que lo protegía un “portal” fortificado, impenetrable , que no permitía que las cosas malas llegaran al cerebro. Sin embargo ahora es claro que muchas sustancias amenazan la integridad de esta pared: la barrera hematoencefálica. Una vez que esta barrera está comprometida, muchas moléculas pueden atravesarla, como proteínas, virus y bacterias.

De manera que cuando nuestra barrera intestinal queda comprometida, nuestra barrera hematoencefálica también lo hace. A partir de ese momento , dado el incremento en la inflamación - quedamos susceptibles para el desarrollo de un espectro de desórdenes de salud tales como artritis, eczema, alergias, e incluso autismo, Alzheimer y Parkinson. Los dos mecanismos clave que llevan a la degeneración del cerebro son la inflamación crónica y la acción de los radicales libres que son bioproductos de la inflamación que causan que el cuerpo se “arrumbre”.

Esta información es muy poderosa, ya que habla de la conexión intestino-cerebro y el impacto de la inflamación, la permeabilidad intestinal y la importancia crítica de un intestino saludable para mantener un cerebro sano.


Fuente: ExperienceLife.com

El Dr. David Perlmuttter MD, FACN, ABIHM, es Board Certified Neurologist, fellow of the American College of Nutrition, Associate Professor at University of Miami´s Miller School of Medicine. Autor de numerosos libros como el Nº 1 New york Times bestseller Grain Brain.

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